💞 “Qué pareja tan hermosa…”
Se conocieron y casi al instante conectaron. Ríen juntos, se miran con complicidad, viven felices y —aparentemente— comen perdices cada día.
“¡Qué suerte tener una relación así!”, piensas. “Ojalá yo encontrara lo mismo…”.
Pero, ¿seguro que esa es toda la historia?
🤝 “Qué buenos amigos son…”
Siempre juntos, siempre riendo, sin una sola discusión. Parecen un grupo perfecto, lleno de apoyo y armonía.
“Creo que necesito cambiar de amigos y buscar algo así”, te dices.
Sin embargo, solo estás viendo una parte del cuadro. Las discusiones, los silencios, los enfados… existen, pero no siempre aparecen cuando tú miras.
💼 “Qué trabajo el de Paco…”
Buen horario, buen sueldo, compañeros amables, y un jefe encantador.
“¡Qué suerte tiene Paco! Yo también quiero un trabajo así.”
Lo que no sabes es que Paco se despierta cada día con ansiedad, siente una presión constante y teme no estar a la altura. Lo que ves es solo la superficie.

🔍 La punta del iceberg
En consulta, como psicólogo en Badalona y en sesiones de psicólogo online, escucho con frecuencia este mismo patrón:
personas que idealizan la vida ajena y, al compararla con la suya, se sienten pequeñas, insuficientes o desgraciadas.
Lo que olvidamos es que vemos solo la punta del iceberg, la parte visible y brillante.
Pero bajo el agua está todo lo demás: los miedos, las dudas, las discusiones, los errores y la vulnerabilidad que todos compartimos.
💭 La distorsión de las expectativas
Sacamos conclusiones simples de realidades complejas.
Creemos que un trozo de pastel es toda la tarta, y nos frustramos cuando la vida no sabe igual.
“Si colocas expectativas imposibles, te encontrarás con frustraciones inasumibles.”
Y es que vivir comparándonos con los demás —con sus versiones editadas y filtradas— es como intentar alcanzar el sol desde un avión: parece cerca, pero quema.
🌈 Aceptar que la vida no es perfecta (y está bien)
La vida, con sus luces y sombras, no es un 10 constante.
A veces es un 7, otras un 3, y en los mejores momentos, un 9 fugaz.
Aceptar esa imperfección no nos hará eufóricamente felices, pero nos liberará del sufrimiento inútil de perseguir lo inalcanzable.
Porque la felicidad no está en la perfección, sino en dejar de castigarnos por no tenerla.
🧠 Si te sientes atrapado en la comparación…
Puede ayudarte hablarlo en terapia.
Un proceso psicológico te permite mirar tu vida con más compasión, entender tus emociones y construir una relación más realista contigo mismo y con los demás.
Ya sea con un psicólogo online o acudiendo a un psicólogo en Badalona, pedir ayuda no es debilidad, sino un acto de madurez y autocuidado.
✨ Conclusión
No todo lo que brilla es oro.
Cada pareja, grupo o trabajo tiene su propio caos escondido detrás de las sonrisas.
Y entender esto no solo nos libera de la comparación, sino que nos devuelve algo aún más valioso: la paz con nuestra propia imperfección.


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